2007-09-16

Exposición Colegio de Abogados de Granada

Hace tiempo que conozco a la persona y al artista gráfico Javier Alonso, por lo que no me sorprende el magnífico resultado de un trabajo pictórico que lleva madurándose desde hace muchos años y que este mes, en el Colegio de Abogados de Granada, se expone. Ambos tuvimos la fortuna de coincidir en varios proyectos artístico-literarios y el impacto de su arte me ha tenido como uno de sus testigos más cercanos. En muchos de los trabajos de Javier las líneas de color derriten lo figurativo y lo figurativo se destila en otra realidad que recupera a menudo las formas de una imaginación, una infancia, una otra realidad que sin embargo se esfuerza por señalar ese punto en que las formas se desestabilizan o se vuelven a estabilizar, buscando siempre acceder a esa siempre difícil conexión de la mirada con la vida cotidiana, mirada transformadora, en la senda de la cara más naïf, optimista, sensual y cálida, de las vanguardias, combinando el primitivismo, el surrealismo y ciertos elementos pop, invocando lecturas alegóricas en ocasiones, o apostando por un realismo subjetivo que se completa en la mirada del observador, desde una fe en la realidad y las posibilidades de su transformación en el intercambio de miradas como actitud y compromiso del arte en lo cotidiano.

4 comentarios:

N dijo...

Es una suerte tenerlo cerca, porque él es así, alguien que transforma lo cotidiano y busca el cambio basándose en la imaginación.
Ver tu libro, como sus cuadros enmarcados, es todo un orgullo. Espero tener muchas más oportunidades de disfrutar con vosotros.

Alfonso E. dijo...

Jesús, una cuestión práctica ¿podrías decir por dónde está el Colegio de Abogados? Es que uno se orienta menos que Chuck Norris en Barrio Sésamo... Un abrazo :)

Jesús Montoya Juárez dijo...

Bienvenido de vuelta, Alph,

en Plaza Nueva, creo recordar.

Abrazo,

Alfonso E. dijo...

Perfecto, ya sé por dónde hay que pasarse :)

"Sin embargo yo creo que aquel niño se fue con ellos y todos juntos viven con otras personas y es a ellos a quienes los muebles recuerdan. Ahora yo soy otro, quiero recordar a aquel niño y no puedo. No sé cómo es él mirado desde mí"

Felisberto Hernández, "El caballo perdido".