2014-12-20

Metacrilato (o crónica de nuestro viaje a Marte)



Despiertos al zumbido de máquinas de oxígeno,
al ritmo monstruoso en el negro universo,
buscamos quebrar la faz del metacrilato,
la cápsula traslúcida que custodia este sueño.

Sabemos sin embargo
que el velo transparente aislándonos del mundo
no es ya el cristal:
en aquellos había
un reflejo fugaz sobre su superficie,
la sombra o el fantasma que llamábamos vida
mirándonos.
                              En cambio
el cianuro de hidrógeno proclama la estructura
de un presente absoluto que no puede quebrarse,
como tampoco herirnos astillándose.

Si aplicáramos ahora, con fuerza, en un impacto
la acupuntura tenaz de la palabra exacta,
no habría las esquirlas que devuelve un espejo,
 el rostro fracturado
de nuestra soledad reflejado en sus partes.

Quizás
se agrietaría el polímero:
entre nosotros y el aire,
sus trazos caprichosos como de telaraña,
refracción imposible de la luz por su plástico,
esperanza oclusiva sin espejo ni lámparas.

El frío del azogue será un vano recuerdo
en este viaje abstracto por la noche oceánica,
utopía de agujas, electrodos y cables
bombeando su savia al Espacio vacío.

Es el metacrilato lo que encierra este sueño
de constantes vitales y de venas abiertas,
enfriando la sangre en un bucle perpetuo,
bajo la luz ingrávida de esta sala de autopsias,

“Sólo así”, repetimos, “llegaremos a Marte”,
en diálisis cíclica de oficina y denuncia,
a bordo de esta nave, que viaja hacia lo oscuro,

en parte protegidos, del todo secuestrados.

2014-07-09

El hoyo de los fantasmas



La primera semana de todos los meses de julio, de madrugada, paso frente al hoyo tapado con cera donde habitan los fantasmas. La cera está reseca y parece sólida, pero yo sé que están. Si uno se detiene en esa esquina del tiempo, y la noche es lo bastante densa, puede oírse su gemido. Su voz es queda, propia del mundo sin ojos en que se acumula la tristeza. Parece que hablan, pero no. Cualquier descuido, un dedo al azar hurgando distraído, los roedores en busca de alimento, la lluvia imposible insistente en aquel punto, podría acabar con la sensación de seguridad con la que, insolentes, caminamos el resto del año. "¡Cualquiera!", me digo aterrado, y me veo en cuclillas, con el escarbadientes en la mano, perforando esta noche de julio, hundiendo la madera humedecida en la costra de cera del recuerdo.

2014-04-14

Las conversaciones





Sofía I.

Intento de regañina que acaba en minificción: "¡Vamos hija, que llegamos tarde! ¡No se puede estar jugando toda la vida!". Al terminar la frase la niña se puso seria. El padre se puso triste.


Sofía II.

Conversación en la cocina:

- ¿Qué has hecho hoy en el cole, hija mía?
– Hoy puse las estrellas en el cielo, papá.
 Definitivamente, con los años, cada vez hacemos cosas menos importantes

2014-01-04

Nieve





 Naufragará noviembre en la ciudad sin puerto del futuro. Su llovizna mezclará los papeles caídos, la grasa de los automóviles, los jirones de plástico... migajas del otoño que devorarán palomas mutantes.

Y tampoco esa vez, en el mañana, la nieve habrá llegado.
No palpará las calles su memoria de un blanco de otro mundo,
ni añadirá su peso a los objetos hasta hundir nuestros pies, como raíces
sobre esta tierra seca y arrugada, agónica de riego por goteo.

Faltarán esos gramos necesarios sobre nuestras espaldas para pisar un tiempo idéntico en pobreza, mas no en frío, donde había algo nuestro, recóndito, escondido.

Caeremos en la cuenta justo cuando el invierno se haya vuelto inexorable
y los telediarios, una fotografía (propaganda orwelliana de niños arrojándose los copos).

Aquí no ocurrirá.  Su imagen, tan real, proyectará un vacío sobre el gris del asfalto al paso de las máquinas. 

En un futuro próximo nuestra generación, crecida en un sutil anhelo apocalíptico, elevará sus brazos a los flashes, rogando una abducción depuradora por siempre postergada.

Los engendros mecánicos irán exterminándonos 
con sus láseres. Milagroso relámpago
de una muerte sin brújula, ausente de heroísmo, 
veloz y democrática.

Por la megafonía, doblando las esquinas de esa ciudad lejana, escapará una música, repitiendo que el blanco es un allí, un viento en el oeste frotando la memoria.

Con voz atronadora, en los oídos de los supervivientes retumbarán instrucciones concisas para una paz como ésta, la de ahora. 

Al fin se hará el silencio, tras el toque de queda.

Aguardarán las máquinas a recoger los cuerpos en la noche esparcidos.

Mientras tanto, ojos por las ventanas. 

En los televisores, y en los ciberespacios, goteará el ruido de fondo de la nieve, 
o aquello que las máquinas pensaban que lo era.

2013-10-21

Algunas reseñas sobre Mario Levrero para armar.


Algunas reseñas sobre Mario Levrero para armar... 

Diario La República. 

http://www.republica.com.uy/la-literatura-en-clave-de-surrealismo-introspectivo/

Diario El Observador. 

http://m.elobservador.com.uy/noticia/263016/el-guru-de-las-letras/

Revista Caras y caretas.
http://www.carasycaretas.com.uy/ingenieria-onirica/

Períodico La Diaria.
http://ladiaria.com.uy/articulo/2013/8/explosion/

Semanario Brecha.
http://brecha.com.uy/index.php/cultura/2447-en-un-nuevo-centro

Para comprar Mario Levrero para armar... clic aquí:

http://www.entrelibros.com.uy/Trilce/Autores/M-N/Jesus-Montoya-Juarez/Mario-Levrero-para-armar/flypage.tpl.html

2013-09-06

Ausencia (III)

Evoco aquí un poema de mi maestro, amigo y compañero Vicente Sabido. Amigo de mis padres, querido. Ha muerto anteayer en la hermosa ciudad de Granada. Descanse en paz.

                                              A Aurora Juárez Blanquer. 

OH lluvia, amiga fiel, lleva estos versos
contigo, donde vayas, 
da igual: ella los sabe
desde la eternidad. Sigue mojando 
su pelo adolescente. 
                               Sigue cantando
perpetuamente joven la balada
de aquel mohín travieso
de sus catorce años. 

Sigue cantando, sigue
sobre las lomas verdes, sobre el mar, 
sobre los cementerios de chatarra,
los niños, las violetas, las muchachas, 
sobre los corazones solitarios.

                                        Vicente Sabido, Aunque es de noche, Sevilla, Renacimiento, 1994. 

2013-07-26

Mario Levrero para armar: Jorge Varlotta y el libertinaje imaginativo



Jorge Mario Varlotta Levrero (1940-2004) es un formidable autor que empieza a ocupar un lugar central en el mapa de la literatura latinoamericana. El último gran maestro, quizás, de una estirpe de “raros” en el Uruguay. Si la obra reciente de Levrero seduce por su forma de tomar la vida cotidiana como materia prima para construir una obra experimental, la producción de su primer período construye un tipo de relación con las imágenes que hace que sus textos puedan pensarse como texto-visuales. Este experimentalismo, que Rama bautizó, entre el elogio y la crítica, como “libertinaje”, junto a su exploración de los medios y formas menores, hacen de Levrero un iniciador en Uruguay de una poética imaginativa que se convierte en una cuestión central en la narrativa de muchos autores contemporáneos. En las páginas de este ensayo, primero de cierta extensión sobre el autor, se trata de describir el funcionamiento de ese “libertinaje” a propósito de algunos textos que Levrero escribió en los años setenta y ochenta, dando cuenta de cómo sus ficciones despliegan una verdadera poética ecfrástica, tensionada por los polos de la utopía y el terror en su relación con las imágenes, y rescriben el conflicto entre el sueño y la vigilia desde la toma de conciencia del creciente carácter simulacional de la cultura.

2013-01-15

Los Lunes Literarios: FICCIÓN DE UN TIEMPO REAL

Los Lunes Literarios: FICCIÓN DE UN TIEMPO REAL: Tras el parón navideño el ciclo de los 'Lunes Literarios' retomó este lunes su actividad de la mano de Jesús Montoya y de sus micro, mac...
"Sin embargo yo creo que aquel niño se fue con ellos y todos juntos viven con otras personas y es a ellos a quienes los muebles recuerdan. Ahora yo soy otro, quiero recordar a aquel niño y no puedo. No sé cómo es él mirado desde mí"

Felisberto Hernández, "El caballo perdido".